La confianza
La confianza va de la mano del compromiso. Confiar significa entregar y recibir sin juzgar demasiado. Sintiendo que en lo que se confía es por añadidura correcto, honesto, comprometido con la confianza depositada. A medida que esa confianza se va afiatando, se va volviendo ciega, no se pregunta uno si debe seguir confiando, sólo se sigue y sigue creyendo y punto. Cuando se descubre que la confianza ha sido traicionada y que todo en lo cual confiastes se viene abajo, recuperar ese estado de nuevo es terriblemente difícil. Después todo se duda, uno se traslada al otro polo casi instantáneamente, como por arte de magia uno desconfía de todo. Nada es tan negro ni tan blanco, pero volver a equilibrar estos polos es un trabajo largo y tedioso. Volver a confiar es como volver a nacer, nada se conoce de pronto, todo es nuevo, hay que aprender a caminar por un camino distinto, desconocido y muchas veces aterrador. Lo desconocido de pronto es todo, lo abarca todo, desde la persona que falló en tu confianza hasta el mundo que te rodea, porque de pronto todo cambió y las palabras, promesas, actos, etc., quedan como fotografías estáticas de momentos que fueron, que no volverán nunca igual. Aprender a confiar de nuevo quizás tenga que ver con volver a mirar, pero distinto, ver como son las cosas y no como quisiera que fueran. Finalmente, ¿quién te engaña? Sólo nos engañamos nosotros mismos, quizás debamos aprender a no permitirlo.
0 comentarios